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Normando Hdez

Strike 3: Humo y jonrón

Strike 3: Humo y jonrón

Por: Michel Contreras

 

Uno de los partidos más sensacionales de la historia de los play off finales acaba de consumarse en Pinar del Río, donde la novena local vino de abajo con sufrida gallardía y dejó al campo a Matanzas por obra y gracia de su Majestad el Jonrón.

En cuestiones de line-ups, los cambios no fueron muchos. Dainer Moreira regresó a la proa cenaguera ante la indisposición de Guillermo Heredia, y David Castillo suplantó a Andrés Quiala como segundo madero de los verdes. De ahí en fuera, nada más.

Desde el box anfitrión, Erlis Casanova volvió a coger la bola en un partido de máxima importancia, como aquel que ganó contra Industriales el sábado cinco de abril. Pero hoy no controlaba sus envíos, y Eriel Sánchez empujó las dos primeras de Matanzas, que antes había pegado par de hits.

De inmediato, Alfonso Urquiola optó por aplicar la grúa de emergencia y trajo a Isbel Hernández a tomar posesión de la lomita. Así, la temprana expulsión del abridor de los vegueros, conjugada con la condición de novato del pitcher visitante, vislumbraron un partido de carreras numerosas.

Indómito, Pinar del Río descontó enseguida mediante la velocidad de Roel Santos, quien pegó indiscutible, llegó a la intermedia por wild pitch, robó la antesala y anotó por fly de sacrificio al left de Donal Duarte. Todo eso, antes de que William Saavedra llevara la pelota hasta las cercas del derecho, donde Yadiel Hernández capturó in extremis el batazo.

Los Cocodrilos volvieron a la carga en el segundo y lograron otra raya, ayudados por error de David Castillo en lance para double play. Un elevado de Moreira fletó a Raúl González, y la ventaja volvió a ser de dos.

La Ley del Talión quiso seguir en vigor cuando Cionel Pérez transfirió a Yosvani Peraza abriendo la segunda entrada. VM no dudó en apelar a Lázaro Blanco para poner sordina al entusiasmo, y el grandote granmense sofocó la amenaza. Sin embargo, le marcaron dos veces en el episodio siguiente y el abrazo regresó al score.

En ese capítulo, Santos pisó el home empujado nuevamente por una conexión de fly a los jardines –esta vez de Saavedra-, y el empate cayó a través de un texas de Peraza que encontró a David Castillo en el camino.

Mientras Isbel Hernández avanzaba como podía desde el montículo de casa, Pinar aprovechaba para irse arriba con imparable de Castillo, que se redimía de su costoso error sobre el rodado de Víctor Víctor.

Cumplidos dos tercios de juego, el choque exhibía marcador de 4×3 a favor del home club, que ya dependía en las serpentinas del refuerzo Yormani Socarrás, de escaso rendimiento para la causa de los tabaqueros. Y el camagüeyano dejó el séptimo enredado, y peor aún se puso cuando Liván Moinelo golpeó a José Miguel Fernández. Bases llenas sin out, Osmar Carrero de relevo, Eriel Sánchez empuñando el barquillo. Troya parecía una ciudad tomada.

Y al menos momentáneamente, lo estaba. El máscara espirituano disparó un hit al izquierdo que equilibró la situación numérica del choque, y el boleto posterior a Yadiel sacó a Carrero y puso delante, vía ‘caballito’, a Matanzas. Otro pasaporte gratis, ahora de Alain Castañeda al emergente Yasiel Santoya, colocó 6×4 la pizarra, y el daño parecía decisivo. Sobre todo porque los ángulos seguían repletos, y el primer out continuaba desaparecido.

De conseguirlo se encargó el novato Yosvani Álvarez, quien forzó tres rolatas inofensivas, un escón (para él) inolvidable, y enardeció hasta a las sombrillas del Capitán San Luis.

Tratando de asegurar el éxito, Víctor le dio la Mizuno a su mejor carta abridora, Yoani Yera, que se estrenó con infield hit del hombre-bala, Roel Santos. A seguidas, el zurdo de Martí ponchó a Castillo, demasiado paciente en una vez al bate clave, y a Duarte. Pero más de lo mismo: Saavedra, la figura de la postemporada, rechinó la esférica contra la pared del center-right y devolvió unas ilusiones que no fenecieron pese al ponche sin tirarle de Lorenzo Quintana tras la base intencional a Peraza.

Octavo episodio. El hit de Moreira provoca el reemplazo de Álvarez por Yosviel Vilaú, quien no dio la sombra de un strike frente a Ariel Sánchez. Las carencias del bullpen pinareño quedaban expuestas en su totalidad: al no poder recurrir al inhabilitado Vladimir Gutiérrez, Urquiola iba de desconocido en desconocido –ignoro por qué no convocaba a Jesús Guerra-, y una carrera más subía a la registradora por la vía del descontrol, sucedida por otra gracias al cuarto sacrifly del desafío.

No obstante, la historia estaba aún por escribirse. Pinar cuajó el sendero, mas a Saavedra no se le podía seguir pidiendo milagros y apenas roleteó por el campo corto. 8×6, un out, y Reidel Álvarez a consumir turno ofensivo en funciones de suplente. Víctor, previendo la desgracia, llamó a Yoelkis Cruz y le confió toda la suerte del equipo, habida cuenta de que sus cerradores habituales –Fuentes y Viera- estaban imposibilitados de lanzar. Álvarez recibió boleto, y ya no se podía pedir más emoción.

Nuevo emergente, Lázaro Emilio Blanco, y la respuesta táctica del mando de los Cocodrilos no tardó: Frank San Martín al box. Zurdo contra zurdo, una batalla clásica del béisbol. Primer envío: bola afuera. Después, otra. Luego, un strike controvertido. Y entonces, para desbaratar los nervios de un país, otra anotación ‘de caballito’.

Por Matanzas, Alexander Bustamante asumió en lugar de San Martín, y después de ponerlo en 3 y 2, Osniel Madera impulsó con elevado al izquierdo a Saavedra. Habría extrainning.

A esas alturas, Duarte se puso los arreos de receptor –Quintana y Olber Peña habían salido ya de juego-, y el joven Yaifredo Domínguez se las vio con el sorpresivo emergente José Columbié, que se ponchó sin tirarle para festejo infinito del improvisado máscara. (Había dos en bases, y Raúl González se dirigía al cajón cuando el mando de los rojos decidió su reemplazo).

Décimo abajo. Bustamante se metió en apuros con Castillo y Duarte en circulación, y Víctor decidió –todo mi apoyo para la jugada- darle la intencional a Saavedra al costo de avanzar a los corredores. Reidel Álvarez tenía en sus muñecas la posibilidad de soplar el mejor batazo de su vida… y a decir verdad le pegó fuerte, pero no pudo superar el guante de Yurisbel Gracial en la antesala.

Con el bullpen vacío, Pinar puso toda su fe en el brazo de Yaifredo, que liquidó el onceno sin mucho sufrimiento. ¿Podría el local destrozar la paridad en el score y dejar al campo al Cocodrilo? Respuesta afirmativa. Osniel Madera, cayendo sentado en el pentágono después del swing, puso a volar la bola por encima de la marca de 345 y un mar de pueblo hizo acto de presencia en el diamante.

Pinar está delante en el dual meet, que se traslada al Victoria de Girón para el sexto desafío, el martes. Una estocada, solo una, y Urquiola volverá a triunfar en Series Nacionales. Víctor, en tanto, deberá remontar a la heroica.

Positivo: El trabajo ganador de Yaifredo Domínguez, guapo, inmenso, controlado. Negativo: El pavoroso descontrol de los relevos de Urquiola. Preocupante: Para Matanzas, alzarse con la Serie va a exigir un esfuerzo sobrehumano. Incomprensible: La sustitución de Raúl González en el décimo inning. Recomendable: Subir a William Saavedra al tercer turno ofensivo, para acercarlo más a Santos y Castillo.

Fuente: CUBADEBATE

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